Sobre mí

IMG_4537Desde pequeña existía en mí una fijación en algo, una pequeña obsesión que, sin darme yo cuenta, formaba parte de mi vida. Recuerdo mucho los paseos por Barcelona y el hecho de quedarme parada delante de un escaparate mirando su contenido, no era un escaparate cualquiera, no contenía cualquier vestido, el vestido no era de cualquier corte, de cualquier marca. A la edad de 5 años me enamoré por primera vez, a la edad de 5 años descubrí lo que eran las novias, sus vestidos y Rosa Clará.

Con el tiempo mi obsesión fue cogiendo forma, ampliando horizontes y a la vez moldeándolos, hasta el punto de crear algo nuevo: mi propio gusto. Una marca de vestidos de novia me abrió las puertas al mundo de la moda: a sus zapatos, a sus bolsos, a sus tejidos, miles de tactos y texturas. Con el tiempo también descubrí la moda como arte.

Durante todo este proceso de maduración también me hacía la pregunta, aquella sobre mi futuro, la que todo el mundo se hace un día u otro: ¿Qué quiero ser de mayor?

Obtuve miles de respuestas, cada mes las iba cambiando. Al principio quería ser princesa (vestidos y comodidad), pero me dijeron que esta no era una apuesta segura para mi futuro y a partir de aquí se abrieron las puertas de los oficios: veterinaria, enfermera, actriz, cantante (canto fatal), bailarina, granjera… Un sinfín de oficios que no tenían absolutamente nada en común, aquellos oficios que un niño repite de sus conocidos para así no adentrarse en un mundo sin conocer.

Pero un día abrí los ojos, no sabía lo que quería hacer de mayor, pero me di cuenta de que llevaba años haciéndome la pregunta equivocada: “no se trata de quién quiero ser, yo ya soy alguien, necesito saber qué es lo que me gusta.” Fue justo en este instante cuando mi vida cambió, cuando mi voz interior habló por primera vez: “la moda”.

En el día en el que comprendí que mi fijación por los cortes y los vestidos podría ser útil, el momento en el que comprendí que ya era quien quería ser y que aquella persona ya tenía sus propios objetivos, mi vida cambió y descubrí un rumbo ya marcado.

Mi primera opción fue ser diseñadora, de hecho todavía hago bocetos de aquellos vestidos que me gustaría llevar, pero siempre he sido una chica responsable y pensé en si realmente podría llegar a mi objetivo o no, investigué. El mercado laboral está saturado de diseñadores, hay demasiada gente buena y si consigo trabajar de diseñadora tendré que trabajar por el nombre de una marca y tal vez nunca podré diseñar aquello que yo me pondría, sino que tendré que hacer aquello que me produce escalofríos de asco cuando lo veo en una tienda (principalmente escotes demasiado grandes o faldas demasiado cortas, lo encuentro vulgar).

Después de descartar el diseño tenía una duda que no tardé mucho en resolver.

Siempre me ha encantado leer revistas de moda, comentarlas y criticar a los periodistas que según mi opinión no deberían escribir. Me encanta escribir, jugar con las palabras, soy de aquellas personas que tienen palabras favoritas. Mi madre muchas veces me toma por loca después de algunas de mis reflexiones. También tengo una obsesión por la forma en que se dice amar en distintos idiomas y si se puede hacer la diferencia entre querer y amar. Una persona que se fija en estas cosas es una fanática de las letras, un bicho raro…

Tras miles de reflexiones y comeduras de cabeza por fin lo vi: “Me gusta la moda, me gustan las letras, me gusta escribir. ¿Por qué no escribir sobre moda?”. En aquél preciso instante me aplaudí, tenía un objetivo, algo para luchar, me prometí a mi misma que algún día llegaría a ser redactora jefa de ELLE y que, si no lo conseguía habría hecho todo lo posible para llegar a ello.

Señores y señoras, aquél día descubrí mi vocación y dejé de ser una boya que se deja llevar por el ir y venir del mar. Actualmente estoy estudiando Periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona y este blog es mi intento de mostrar al mundo un trocito de quien soy.

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